Las golosinas en la nutrición infantil

Los caramelos y las golosinas son poco aconsejadas dentro de la nutrición infantil, puesto que no son saludables y además solo aportan calorías y azúcares en exceso, predisponiendo a caries y obesidad infantil.

Se convierten en dulces tentaciones para los más pequeños. Y de hecho es habitual que muchos padres compren caramelos y golosinas (también conocidas popularmente con el nombre de chuches) para luego dárselas como regalo o merienda a sus hijos.

golosinas caramelos

Sin embargo lo que muy pocos padres saben realmente es que se tratan de unos productos que, además de ser poco nutritivos, aportan muchísimas calorías al pequeño. Unas calorías poco saludables que originalmente no debería consumir.

Aunque se convierte en una tentación, y pueden resultar deliciosas, lo cierto es que las golosinas predisponen a la obesidad infantil, y es un ‘enemigo nutricional’, dado que en vez de comer frutas (que son dulces y contiene un mayor poder nutricional), comen unos dulces malsanos y además peligrosos para su nutrición y salud.

¿Por qué los caramelos y golosinas son poco saludables?

  • No aportan nutrientes: podríamos decir sin temor a equivocarnos que las golosinas no aportan absolutamente ningún nutriente ni a nuestra alimentación ni a la de los más pequeños. No poseen vitaminas, minerales, fibras o proteínas, y sí una cantidad excesiva de hidratos de carbono en forma de azúcares.
  • Poseen muchas calorías: se estima que 100 gramos de golosinas aportan unas 400 calorías, cuestión que dependerá del tamaño de cada gominola, claro está.
  • Ricas en azoicos: habitualmente contienen azoicos, unos colorantes que, consumidos en forma excesiva, pueden causar hiperactividad o asma en niños predispuestos.
  • Su abuso es muy peligroso: no solo porque puede causar sobrepeso y obesidad, sino que también provoca caries.

Además de tener presente que los caramelos y golosinas son poco saludables, más aún dentro de la propia nutrición infantil, no debemos olvidarnos de algo aún más importante: enseñamos a los más pequeños un hábito mal sano, cuando lo más recomendable es cambiar esas gominolas por otros alimentos más saludables e igualmente dulces, como las frutas.

Imagen | vortistic

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