Cuando llegan los meses finales en la escuela vienen las evaluaciones y allí se ven reflejados los resultados de los aprendizajes que han adquirido o no los niños. Los docentes en general se dirigen a los padres para describir los problemas de sus hijos, y estos entran en proceso de solucionar sus bajos rendimientos.

 

En ese momento hay que ver cómo ayudarlos y quién lo podrá hacer, si son necesarios profesores o maestros particulares conviene siempre que sea alguien titulado, con experiencia en resolver situaciones en un corto plazo, fuera del horario escolar. Si estos maestros pudieran comunicarse con los que trabajan con el niño en el aula mejor aún, ya que entre colegas las cosas se pueden resolver más sencillamente.

Es bueno esperar a que la maestra del niño nos avise, pero si podemos notar que el niño no demuestra interés ni se ve reflejado en sus cuadernos lo que trabaja en clase, es deber de un buen padre acercárse al maestro para estar informado del rendimiento de su hijo antes de que sea tarde. El maestro de aula, antes de hablar con los padres o tutores realiza siempre un estudio y evalúa la autoestima del chico.

Es imprescindible que cuando el pequeño no aprende, no lo viva como un “fracaso”, y que sepa que “todos necesitamos de alguien alguna vez”. Al hablarle a los niños de una maestra particular, su reacción es de negativa, no les cae para nada bien la idea, pues implica un sacrificio para ellos destinar más horas semanales a la tarea escolar, pero deben entender que será peor la situación si dejan que el tiempo pase sin hacer nada al respecto.

5 comentarios a este artículo
  1. […] en que asiste a él el niño aprende mucho y lo introduce en el mundo de la sociabilización. Los preescolares aprenden constantemente, y en ellos se despierta el interés por el mundo que los rodea. Es el momento en que salen a […]

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