Son varias las enfermedades que se pueden contraer si no se consumen ciertas vitaminas durante el crecimiento. Pero se pueden prevenir con una adecuada alimentación que las proporcione.

El beriberi, es otra de esas enfermedades de deficiencia, afecta el apetito y el aparato digestivo y el sistema nervioso.

Se debe a falta de la vitamina B, que se encuentra presente en la leche materna y de vaca, la yema de huevo, las verduras y la mayor parte de las frutas y cereales de grano íntegro, de modo que las criaturas que consumen la cantidad habitual de esos alimentos quedan protegidas, como también lo están los niños de pecho cuyas madres consumen la ración acostumbrada de dichas substancias.

La xeroftalmía. Ciertas anomalías de los ojos tienen por causa el consumo de insuficientes cantidades de vitamina A. En ellas pueden tener lugar alteraciones en el interior de los ojos (la retina) lo cual provoca ceguera nocturna, o en el exterior (la córnea), lo cual destruye el tejido de ésta (xeroftalmía). 

La vitamina A se encuentra en el aceite de hígado de bacalao y de otros peces, en la mantequilla (pero no en las grasas vegetales), y en las verduras o tubérculos amarillos y otras varias legumbres y frutas. Las criaturas que toman aceite de hígado de bacalao en las dosis recomendadas quedan ampliamente protegidas.

La pelagra, enfermedad debida a deficiencias alimenticias, es rara en las criaturas, y en circunstancias habituales, la leche de pecho y la de vaca protegen al lactante contra este mal.

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