Cuando los niños comienzan a gatear surgen algunas interrogantes, ¿debemos reforzar la limpieza del piso?, ¿qué pasa si tenemos mascotas?. La dependencia que toma el niño en estos momentos nos llena de emoción, pero en parte nos preocupa, nos atosigan las dudas y los miedos. El gateo hace que el bebé acceda a lugares y cosas que antes le eran imposibles. Es capaz de encontrar cosas que nosotros no vemos, miguitas, pelusas, hilos, y obviamente todo se lo lleva a la boca. No olvidemos las plantas, que solemos tener dentro de casa, y que proveen al niño de montones de hojas y tierra.

Es en estos momentos que recordamos todos los cuidados extremos que teníamos para manejarnos con el bebé y ahora se ven amenazados por este mundo de suciedades y gérmenes que ávidamente intenta explorar. Nosotros, que esterilizábamos la mamadera con las máximas precauciones, vemos horrorizados cómo los virus, bacterias y hongos, que por más que limpiemos están en todas partes, conviven con nuestro bebé.

Por más que quisiéramos esterilizar todo lo que está a su alcance, eso sería imposible. Por eso es importante que sepamos que, aunque pensemos que nuestro hijo es muy vulnerable a los gérmenes, ya posee un muy buen acopio de defensas. Es decir, no es necesario desinfectar todo lo que toca ni mantener una casa impoluta en cuanto a limpieza. De hecho, si abusamos de productos detergentes podemos llegar a provocar alteraciones respiratorias. No nos olvidemos que estos productos son químicos y que, utilizados en gran cantidad, producen alteraciones a nivel pulmonar y también a nivel de la piel.

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