Pasar del pecho al biberónNo hay duda que la leche materna es uno de los mejores alimentos que existen, dado que aporta al bebé todos los nutrientes que necesita (puedes leer más sobre los beneficios de la leche materna), crea una conexión especial entre el bebé y la mamá (lee más sobre los beneficios de la lactancia materna), y además puede disponerse de ella en el momento que el recién nacido necesite.

Pero aunque la mamá puede amantar al pequeño el tiempo que ella quiera, es cierto que no siempre es posible. Es normal que, por ejemplo, la leche se le acabe pronto, o que por diferentes razones la lactancia materna no sea posible (es habitual que la madre empiece a trabajar, y que por tanto no pueda pasar todo el día al lado de su pequeño).

Es en estos momentos cuando pasar del pecho al biberón se convierte igualmente en una etapa importante para ambos.

El paso del pecho al biberón

Cuando por necesidad, o por diferentes circunstancias, se debe pasar del pecho al biberón, es conveniente conocer qué opciones alimentarias existen para que el bebé pueda alimentarse de forma saludable sin que le falte ningún nutriente esencial.

En este sentido, no hay duda que cuando se abre paso la necesidad de alimentar al bebé con otra opción que no sea la leche materna, las leches de fórmula se convierten en la mejor elección.

¿Qué son las leches de fórmula?

Las leches de fórmula son leches que, en su gran mayoría, proceden de la leche de vaca modificada y adaptada a los propios requerimientos y necesidades del bebé.

De esta forma, esta leche tiende a asemejarse todo lo posible a la leche materna, tanto en sabor como en propiedades nutricionales.

El motivo principal por el que la leche de vaca es adaptada para el recién nacido se debe sobretodo a su concentración tanto en proteínas como en sales minerales, convirtiéndose en una opción alimenticia poco adecuada para su inmaduro aparato digestivo.

Estas leches de fórmula las podrás encontrar en el mercado en su gran mayoría preparadas en forma de polvo o en forma líquida.

Las leches de fórmula en polvo deben ser diluidas previamente, de ahí que vengan acompañadas con una cucharita de plástico que se utiliza para medir la dosis adecuada.

Se deben evitar las leches muy concentradas, dado que el bebé puede sufrir molestias digestivas y se puede correr el riesgo que sufra de un exceso de sodio en la sangre (condición conocida como hipernatremia, con el consiguiente riesgo de deshidratación de su pequeño organismo). Es por este motivo por el que es fundamental que la mamá utilice siempre la cantidad de leche en polvo recomendada.

No olvides que, antes de comenzar a darle al bebé esta leche, es conveniente conocer cómo esterilizar el biberón.

Imagen | shingleback

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