Si tu hijo/a se abraza a su peluche o a su almohada preferida es porque es mucho más que un simple recurso para conciliar el sueño.

Algunos bebés, alrededor de los seis meses, comienzan a aferrarse con ansia a ese muñeco o a ese viejo libro de tela y esta situación puede durar años. No hay que preocuparse por esta actitud. Lo importante es que entiendas por qué lo hace.

A partir de los seis meses, puede aparecer el miedo a los extraños, una etapa en la que el bebé no quiere separarse bajo ningún concepto de la madre. Necesita un objeto afectivo que le proporcione consuelo cuando se aleja de sus padres, porque se siente frustrado.

Es el primer objeto que crea el propio niño, independientemente de su madre o de él, y sobre el cual tiene todo el poder: lo puede chupar, abrazar, tirar… Es un suplente de los padres con la ventaja de que está bajo su control, lo cual le proporciona un grato sentimiento de seguridad: “con mi osito de trapo ya no estoy solo/a cuando me dejas”.

No hay ninguna prisa en eliminar esta costumbre, pero puedes ayudarle a hacerlo entre los tres y los cinco años, cuando tu hijo/a ya se sienta más seguro/a de sí mismo/a y no tenga tanta dependencia emocional de ti.

Entonces se puede “perder”. Hay niños/as que prescinden de ellos sin ningún problema, mientras otros lo necesitan hasta los cinco o seis años. Lo importante es que elijas el momento adecuado, justo cuando ya no tenga tanta dependencia de él.

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