Un reciente estudio llevado acabo por científicos de la Universidad de Virginia, el cual ha estado centrado en 132 niños de edades comprendidas entre los 18, 24 y 30 meses, ha constatado que los libros ilustrados ayudan a los niños pequeños a desarrollar acciones ciertamente complejas, además de facilitar en sí el desarrollo precoz de la lectura.

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Durante la investigación los padres de estos 132 niños les leían libros y cuentos infantiles ilustrados, de manera diaria durante cuarenta minutos.

Los investigadores hicieron dos grupos que incluían todas las edades, y se les proporcionó un libro en que se representaban una serie de acciones a seguir para construir un sonajero.

En este caso un grupo tenía las imágenes en blanco y negro, mientras que el otro las tenía en color.

Se descubrió que el grupo de niños con ilustraciones en color fue el que obtuvo unos mejores resultados a la hora de construir el sonajero, lo que, según los estudiosos, demuestra que las imágenes que reproducen más fielmente el referente real poseen una mayor y más fuerte influencia en los niños.

Más información | Universidad de Virginia

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