La dieta del bebé al cumplir un año de edad, ya es más variada, ahora con la introducción del huevo, del yogur y otros productos lácteos.

 

También puede comenzarse a darle leche de vaca. El niño ya está en condiciones de comer un poco de todo. La batidora ha de relegarse a un segundo plano y los purés pueden ser más grumosos, primero comenzando por aplastar la patata con un tenedor o por desmenuzarle el pescado, aunque con la carne troceada puede esperarse a introducirla a los 15 meses.

Conviene que el niño se vaya acostumbrando poco a poco a masticar y a digerir lo que come. La introducción de nuevos alimentos se realizará por separado, para averiguar si pueden provocarle una reacción.

Conforme va acercándose a su segundo cumpleaños, el niño ya tiene definidos sus propios gustos y también pasa por una etapa de afirmación del ego. Ello explica que se niegue a comer un alimento y al cabo de media hora lo saboree tan tranquilo.

Hay que respetar sus gustos, pero dentro de un límite, y ampliar su menú ofreciéndole nuevos sabores sin perder la paciencia. A esta edad los niños podrán comenzar a comer pasta hervida, con un poquito de tomate y algo de queso rallado, o un arroz limpio.

Cerca de los 2 años también podrá comenzar por los pures de legumbres – pasados primero por el pasapurés – aunque en muy poca cantidad y cocidos con arroz, patatas o cereales.

Su menú ya es casi como el de los adultos, con cuatro comidas principales:

  • Desayuno con un lácteo y cereales.
  • A mediodía un puré de verduras con carne y una fruta a trocitos.
  • Merienda con un yogur u otro postre lácteo.
  • Cena a base de sopa con tapioca, sémola de trigo o maicena, un poquito de pescado, una zanahoria rallada y una compota de manzanas o queso fresco.

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