Siempre que sea posible, el niño debe tener su cuarto propio. Es difícil que goce del reposo necesario en un aposento que utilizan además otros miembros de la familia.

Para el cuarto del niño debe reservarse una recámara clara y asoleada durante la mayor parte del día. La temperatura del cuarto es sumamente importante.

Para que la criatura pueda estar debidamente cubierta de noche y vestida como procede durante el día, debe conocerse la temperatura del cuarto, para lo cual debe colocarse un termómetro en una pared del interior a la altura de la cama, o sea aproximadamente a 90 cm. del piso.

No se coloque cerca de la fuente de calefacción si la hubiere. La ropa y las cubiertas de la criatura deben usarse de acuerdo con la temperatura del cuarto, la cual debe conservarse uniforme en tiempo frío.

Una criatura muy pequeña o delicada necesita un cuarto más caliente que una mayor o más robusta. En las primeras semanas de vida la temperatura del cuarto debe ser de 21 a 24° C de día y de noche, mientras que para los niños mayores y más fuertes de día puede ser de 20 a 21°, y de noche de 12.8 a 15.5° C.

Protéjase a la criatura por medio de mamparas o biombos contra las corrientes de aire frío. La temperatura y la humedad del cuarto deben mantenerse tan uniformes como sea posible.

Yolanda

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