Durante las primeras etapas de la vida, entre el nacimiento y la adolescencia, el ser humano debe de adaptarse a un aumento mayor a tres veces su altura y aproximadamente 20 veces su peso. En los complejos procesos de crecimiento y desarrollo la buena nutrición es imprescindible para el aporte del material necesario para la formación de los nuevos tejidos, y el eficiente cumplimiento de las funciones vitales.

Nutrición y función inmunológica

Durante el crecimiento y desarrollo las necesidades nutricionales son mayores, y son mayores las posibilidades de que ciertos factores del medio ambiente los afecten, como la exposición a agentes infecciosos.

En muchas publicaciones científicas se muestra la mayor frecuencia de infecciones observada en niños mal nutridos, y se atribuyen a la deficiencia inmunológica inducida por las carencias nutricionales:

•  En uno de los  estudios se encontró que la mortalidad por diarrea era 500 veces superior en niños desnutridos a la observada en niños bien nutridos de la misma edad.

•  Trabajos científicos observan el riesgo de la sobrealimentación, encontrándose mayor predisposición a infecciones respiratorias en niños obesos, con déficit de inmunidad por carencia de micronutrientes.

Una variedad de micronutrientes están vinculados a la Inmunidad, entre ellos el  zinc, hierro, cobre, selenio, magnesio, yodo, vitaminas C, D, complejo B. Estos están contenidos en vegetales, frutas, leguminosas, cereales, lácteos y cárnicos. El consumo diario, variado, y equilibrado de estos alimentos es el requisito básico para que los niños dispongan de esos nutrientes para una buena nutrición además de la eficaz y oportuna respuesta inmunitaria.

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