Casi todos los recién nacidos presentan manchas que pueden ser de nacimiento o aparecer algunos días o meses más tarde, pero que no representan, por lo general, ningún peligro. No obstante, hay que vigilarlas atentamente para comprobar si evolucionan y cambian de tamaño.

Las manchas de nacimiento son zonas de la piel con alteraciones del color, debidas a un aumento de producción de la melanina ( hormona responsable del color de la piel, pelo y ojos).

Más del 80% de los bebés tienen alguna mancha de nacimiento, algunas perduran para toda la vida y otras desaparecen con el paso del tiempo. Algunas personas achacan las manchas de nacimiento a antojos frustrados de las madres durante el embarazo, pero eso no se ha podido demostrar científicamente.

Las manchas de nacimiento son de una gran variedad y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. las más comunes son:

  • Manchas oscuras: Sin relieve, son de un tono un poco más oscuro que el de la piel pero no tan marrones como los lunares. Afectan a uno de cada treinta recién nacidos, pero también pueden aparecer más tarde, en cualquier parte del cuerpo. No hay que preocuparse, son totalmente inofensivas y no evolucionan negativamente jamás.
  • Lunares: Los lunares congénitos, que ya se presentan en el nacimiento o durante las primeras semanas, afectan solamente a uno de cada cien bebés. Los más frecuentes son los que aparecen más tarde, sobretodo después de una exposición solar, afectando casi siempre a los bebés rubios y pelirrojos.
  • Manchas en forma de fresa: Su verdadero nombre es hemangiomas. Son unas manchas invisibles normalmente en el exámen pediátrico que se hace en el nacimiento, pero que aparecen muy precozmente. Los pediatras suelen decir que su aparición coincide con la salida de la maternidad.

Empiezan con un pequeño punto rojo, que se va agrandando durante los ocho o diez primeros meses de vida, para formar una pequeña excrecencia. Se trata de una dilatación de algunos vasos sanguíneos en la capa externa de la piel y su causa es desconocida. Muchos padres se desesperan ante estas anomalías estéticas que manchan sobretodo la cara y la cabeza.

Pero en la gran mayoría de los casos es mejor no hacer nada al respecto, ya que estas lesiones desaparecen a la edad de cinco o seis años.

  • Manchas de vino: Llamadas displasias vasculares o angiomas planos, estas manchas rojovioláceas aparecen en el nacimiento y crecen con el niño. Son muy frecuentes – afectan a uno de cada cinco niños – y aunque raramente grandes, pueden resultar poco atractivas, sobretodo si afectan a la cara. En la mayoría de los casos, un tratamiento con láser permite hoy en día disimularlas.

Más información | Marcas de nacimiento

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