¿Cómo mejorar la alimentación en niños obesos? Descubre algunos consejos dietéticos y de alimentación útiles para prevenir y evitar la obesidad infantil en los niños.

No hay duda que la obesidad infantil es un verdadero problema que atañe no solo a los padres de los niños que la padecen; también es importantísimo –y vital- que las diferentes Administraciones Públicas y responsables de salud lleven a cabo medidas que ayuden en su control, y sobretodo en su prevención.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), al menos 300 millones de personas en el mundo son obesas, mientras que, de éstas, más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso. En España, recientemente hemos sabido que el 33% de los niños son obesos, según datos publicados por el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Cómo mejorar la alimentación en niños con obesidad

Como manifiestan muchos nutricionistas y dietistas especializados, la clave está no solo en su prevención, sino en la reeducación alimentaria tanto del pequeño como de su familia.

Es importantísimo que la dieta sea más baja en calorías, eliminando prácticamente por completo aquellos alimentos que sólo sean ricos en calorías vacías (es decir, no aportan ningún nutriente esencial y además son muy ricos en calorías, grasas y/o azúcares), y optando por alimentos que sí aporten nutrientes esenciales.

A la hora de mejorar la alimentación y la dieta en niños obesos, se aconseja principalmente:

  • Aumentar el consumo de verduras, frutas, legumbres y hortalizas.
  • Consumir cereales, pasta y arroces integrales.
  • Sustituir los refrescos y bebidas azucaradas por agua y zumos de frutas naturales.
  • Cambiar los dulces por frutas, así como otras opciones más saludables como por ejemplo batidos de frutas con leche desnatada, mantequillas y mermeladas bajas en calorías.
  • Optar únicamente por bizcochos y dulces elaborados en casas con ingredientes cien por cien naturales, y sólo eventualmente.
  • Cocinar los alimentos al vapor, salteados con poco aceite de oliva o a la plancha. Es fundamental evitar los fritos, productos precocinados y las salsas con excesos de grasas.

Imagen | Daniel Kulinski

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