¿Las papillas y las compotas son la misma comida? Descubre cuáles son sus diferencias principales.

Suelen ser utilizadas de forma sinónima, como si ambas palabras en realidad indicaran la misma comida: alimento generalmente destinado a bebés y niños, que se introducen en la alimentación infantil sobretodo a partir de los 6 meses de edad (algunos pediatras aconsejan comenzar a partir del cuarto o quinto mes, aunque otros prefieren retrasar el comienzo de esta alimentación hasta el sexto mes).

Si bien es cierto que puede no ser erróneo utilizar ambas palabras para referirnos a una determinada comida que se da a los bebés y niños, sí es un equívoco usarlas como sinónimos.

Diferencias entre papillas y compotas

Principalmente por algo muy sencillo: mientras que una compota es un dulce o comida elaborada con frutas y verduras cocidas con agua y azúcar, la papilla puede ser cualquier tipo de comida que presente la consistencia de una pasta fina o espesa.

No obstante, ambos tipos de comidas tienen algo en común, y es que se convierten en uno de los primeros alimentos de los bebés antes de que les empiecen a salir los dientes, y en definitiva puedan comenzar a masticar.

Entre las frutas más adecuadas que el bebé puede comenzar a comer poco a poco destacan las manzanas, las peras, la papaya y los plátanos, por ser frutas fácilmente digeribles y que en la mayoría de las ocasiones no causan reacciones alérgicas. Mientras que entre las verduras y hortalizas destaca la calabaza.

Imagen | EduDori&Co

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