Los trastornos digestivos, tales como la diarrea y el vómito, pueden reconocer varias causas.

Son más susceptibles de presentarse durante la estación cálida, pero pueden sobrevenir en cualquiera época, debiéndose a veces a una alimentación impropia, o pueden preceder o acompañar a alguna otra enfermedad como un resfriado o un absceso en el oído, o constituir signos de otras infecciones, tales como disentería y tifoidea.

Por lo general pueden impedirse con una alimentación y un cuidado apropiados, evitando las infecciones y cociendo debidamente todo el alimento e hirviendo la leche y el agua que se le den al lactante.

Las criaturas de pecho no tienen tantos trastornos digestivos como las alimentadas con biberón. Es un hecho que la mayor parte de las madres sanas pueden amamantar a sus hijos, evitándoles así muchas enfermedades.

Si la criatura se alimenta artificialmente, la ebullición (hervido) de la leche impedirá muchos trastornos de la digestión.

Obténgase una leche limpia y pasteurizada de buena calidad. Coloqúese toda la leche en el refrigerador y consérvese allí.

En el verano hay que desplegar mayor cuidado para obtener buena leche limpia y prepararla debidamente. La mayor parte de las diarreas de que se suele culpar a la estación cálida, en particular durante la época del destete, pueden evitarse si se hierve la leche de la criatura y se protege contra la contaminación.

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