Es aconsejable que los niños, desde muy pequeños estén en contacto con el mundo de los libros, de lo contrario difícilmente despertaremos en ellos, el amor por la lectura. Los cuentos fomentan la imaginación, sobre todo si son narrados, por el clima mágico y afectivo que la propia narración genera, es un buen momento para acercarse y compartir tiempo con los pequeños. Al escucharlos, el niño va creando imá mentales que desarrollan su creatividad y fantasía. Recordemos que aquel niño que se acostumbra a escuchar cuentos, más tarde los buscará en los libros.

¿Cómo seleccionamos un libro?

Es necesario tener en cuenta la edad, por el uso de pa­labras o de imágenes. En los más chiquitos, el uso de palabras o frases repetitivas pueden ser identificadas con facilidad y le producen un enorme placer. Aquellos textos en rima los hacen previsibles y son fuente de gozo por el sonido armónico que produce al narrarlos. Además de introducir y acompañar el reconocimiento del cuerpo u objeto, permiten la anticipación y el juego lingüístico.

También es importante que consideremos las imágenes que presenta el libro: estas tienen que ser comprensibles para la edad. Los libros que llamamos “imaginativos” son aquellos con imágenes sueltas, sin conexión entre sí, que sirven entre otras cosas, para mirar, jugar y nombrar. Los libros “informativos” acercan al niño un mundo más complejo y amplio, invitándolos a explorar y descubrir la naturaleza, la ciudad, los colores. El cuento es tan importante como la canción de cuna, permite a los niños entrar en el reino de la fantasía.

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